Luis Martínez: Momento de desenlaces

Momento de desenlaces

La oposición toma nuevamente las calles con gran apoyo popular. Ese apoyo puede incrementarse y potenciar aún más si, en el mediano plazo obtiene resultados positivos y tangibles. No es la primera vez que se logra poner al gobierno contra las cuerdas, en otras oportunidades como en el revocatorio también se logró, sin embargo los resultados fueron negativos. Y es el dilema en el que ha transitado la oposición durante los 17 años del chavismo en el poder. No ha sabido transformar el gran apoyo popular en victorias, a excepción del referendo consultivo del 2007 y las elecciones parlamentarias del 2015.

En la efervescencia que se produce en el país por la torpe sentencia del TSJ que rompe el hilo constitucional y desnuda la condición antidemocrática, dictatorial y autoritaria del gobierno ante el mundo, surge de nuevo la ofensiva opositora con la disyuntiva de administrar la fuerza de calle bajo una estrategia que logre los objetivos planteados. Hasta ahora, los pocos pero importantes éxitos obtenidos han estado íntimamente vinculados a una estrategia electoral. Fue así en el referendo consultivo e igual en las elecciones parlamentarias. Y las derrotas políticas han estado imbricada a la no participación electoral o a la búsquedas de salidas apresuradas y sin sustento constitucional, más de deseos que de certezas. Exigir un cronograma electoral para la realización de elecciones de gobernadores, alcaldes y presidente; así como propiciar escenarios para su realización manteniendo la presión de calle es, a mi manera de ver, la opción más realista y mejor sustentada.
Hoy el poder y la fuerza de la oposición está sostenida en la exigencia electoral. El gobierno podrá circunstancialmente evadir, alargar, negar y amenazar en contra de las elecciones. Ellos verán cómo administran sus miedos. Pero, la oposición tiene que tener claro que la debilidad del gobierno está en la realización de elecciones y estas son, a la vez, la mayor fortaleza opositora para producir un cambio en el país. Por ello no se debe generar expectativa sobre cambios traumados o forzados, sustentados en convulsiones inestimables que escapan al control político y coloca la incertidumbre en primer plano. Por el contrario hay que continuar sustentado la salida pacífica, constitucional y electoral que como política y mensaje, ha puesto al gobierno a la defensiva.
El gobierno se agrieta a lo interno. La punta del iceberg afloró con la posición institucional de la Fiscal General de la República al declarar la ruptura del hilo constitucional con la sentencia del TSJ. Continúa con otros pronunciamientos y posturas de algunos dirigentes. La oposición tiene que dar lectura a esos movimientos. Los más radicales del gobierno andan desaforados amenazando, reprimiendo y tratando de contener los liderazgos opositores, inhabilitando líderes como Capriles. Esa es la postura natural de quienes nunca han creído en la democracia. Crecerá su impostura en la misma medida de sus miedos; así como crecerán las contradicciones internas y serán más visibles. Momento de cambios. Momento de desenlaces.

Twitter: @luisjosemart

COMPARTIR

Facebook Commentarios

0 comentarios:

Por favor deja aquí tus comentarios: