La complicidad ciudadana

La complicidad ciudadana

Ante la grave situación política, económica y social que atraviesa el país, los ciudadanos suelen señalar a quienes gobiernan como responsables directos de la crisis que nos afecta, es común escuchar cuentos verdaderos o quizás meros comentarios mal infundados sobre tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, aprovechamiento de lo público o cualquier otro hecho de corrupción del alcalde zutano, el gobernador fulano o el diputado perencejo; siendo los señalamiento de mayor magnitud según el nivel del cargo que ostente el funcionario, desde la Presidencia de la República hasta la Secretaría de Finanzas de un Consejo Comunal; pero lo más crítico de la situación antes descrita, es que los mismos actores de dudoso comportamiento ético seguirán siendo elegidos y apoyados por el pueblo como resultado de la complicidad ciudadana.

Seguramente dentro del universo de funcionarios públicos y representantes electos por voluntad popular habrá una gran cantidad de hombres y mujeres probos, con vocación y voluntad de servicio que dan lo mejor de sí al momento de desempeñar las tareas y responsabilidades por la cual fueron electos o llamados; de igual forma habrá otro porcentaje que representan la antítesis de la ética y la mística del servicio, funcionarios y políticos que se aprovechan de sus cargos públicos para satisfacer sus apetencias corrompidas hablando en nombre de la libertad o de la revolución, burlándose descaradamente de la gente que le brindó su confianza y que estúpidamente se ha visto obligada a apoyar un sistema maniqueo, perverso y manipulador que beneficia a las tendencias de los antiguos y nuevos poderosos con colores diferentes pero con la particularidad común de seguirle dando la espalda al pueblo.
Ante esta realidad deberían ocurrir una serie de cambios, comenzando por elevar el nivel de conciencia y corresponsabilidad de todos los ciudadanos ante el momento histórico que vive nuestra patria, ya que si es verdad que quienes nos gobiernan han saqueado las arcas de la nación; han sido incapaces de gobernar con eficiencia; han utilizado la financiación pública para alimentar sus tendencias absolutistas y autoritarias con la única ambición de mantenerse en el poder, los mismos deben ser desechados, no hacerlo es seguir siendo cómplices del crimen de quienes han atentado en contra de la salud democrática del Estado, pisoteando la Constitución y pervirtiendo la independencia de sus instituciones.
En tal sentido la ciudadanía no puede seguir siendo cómplice y complaciente con la misma clase política irresponsable, embustera e hipócrita que disfrazada de demócrata o socialista pretende seguir embaucando al pueblo, obligándolo a elegir entre izquierdas o derechas, entre malos y peores. Ante esta realidad tendrá que surgir una fuerza ciudadana organizada que haga valer sus derechos y detenga el abuso institucional del poder. Bien como lo señala el pensador español Francisco Rubiales “es necesario, primero, crear ciudadanos en masa, legiones de seres libres, dispuestos a asumir responsabilidades, a recuperar costumbres y valores democráticos olvidados, a debatir, discernir y plantarle cara a los gobiernos corruptos, a desprestigiar a los dominadores ilegítimos y a sustituirlos, finalmente, por estructuras de poder no profesionales, diseñadas para que florezca la ciudadanía y basadas en la autogestión y el autogobierno”.
De tal manera, se hace necesario reconocer que como ciudadanos hemos sido corresponsables por acción u omisión de la situación que hoy nos afecta a todos por igual, considerando que solamente a través de ejercicio democrático de ir a votar estábamos contribuyendo en cambiar el estado de las cosas; otros pensaron que asumiendo el papel de guarimberos, encerrando a sus propios vecinos, cortando árboles para trancar las calles e incendiando uno que otro caucho se convertían en héroes de la patria; ciertamente el nivel de compromiso que exige nuestro país va más allá de cualquier acción irresponsable, activa o pasiva que ante el desespero e impotencia de no saber qué hacer asumimos en los momentos más críticos, asunto que podemos remediar irrumpiendo en los espacios de participación política y ciudadana para construir el país que todos anhelamos, ya que la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos, que se han mantenido en el poder, gracias a nuestra complicidad ciudadana.


COMPARTIR

Facebook Commentarios

0 comentarios:

Por favor deja aquí tus comentarios: