Conflicto y Dialogo


Nuestro país vive momentos difíciles desde el punto de vista económico que ha traído como consecuencia el que estemos viviendo una situación política conflictiva. Independientemente del derecho que tenemos los venezolanos de protestar pacíficamente en las calles, existe una violencia que el gobierno la atribuye a los manifestantes y la oposición alega que la misma es consecuencia de los grupos armados que tiene el oficialismo. 

Es indispensable y necesario indagar el origen de la misma y si se han cometido delitos castigar los responsables directos de la ella. La situación conflictiva ha inducido al gobierno a celebrar conferencias y diálogos de paz, invitando a las fuerzas opositoras agrupadas en la Mesa de la Unidad Democrática a un dialogo, lo cual recientemente fue celebrado en el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de la República. 
Es de resaltar que el ejercicio de la libertad implica a veces, que nuestras propias decisiones produzcan el no estar en sintonía con las decisiones de otros, lo cual genera un conflicto, valga decir, un desacuerdo que puede ser más o menos grave, más o menos violento, todo de acuerdo al grado de apasionamiento que cada individuo utilice para defender su propia opinión. 
El conflicto es un hijo – no querido – de la libertad, sin libertad no hay conflicto posible, pues donde la libertad no existe todos debemos adecuar nuestro comportamiento a un mismo molde impuesto por la autoridad que nos subyuga. De tal manera que si queremos ser libres, en toda la extensión y fuerza de la palabra, tendremos que aprender a lidiar con el conflicto como subproducto inevitable del ejercicio de las libertades públicas; y aquí radica entonces, la importancia de que debemos buscar la forma de resolver nuestras diferencias, siempre desde una perspectiva ética y es precisamente el diálogo, la mediación y la conciliación los instrumentos eficaces para ello. 
Estos medios de solución de conflictos nos permiten encontrar soluciones, al colocarnos en el lugar del otro que se nos presenta como nuestro opositor; permiten a la vez, que la solución a nuestros problemas salgan de nosotros mismos, asistidos por personas conocedoras de las herramientas psicológicas necesarias que deben utilizarse para que esto ocurra, de tal manera que seamos nosotros mismos los que tengamos que resolver nuestras diferencias, ya que la solución de los conflictos no es decisión de un tercero, sino que tiene que prevalecer la conciencia ética y humana de las partes en conflicto que son las que deben mejorar su conducta, para desapasionarse y entrar en el sentido común que lo más sensato es vivir en paz. 
El diálogo, la conciliación y la mediación, son, en definitiva una apuesta por la convivencia humana, son una esperanza que tiene a la paz como telón de fondo. Son la certeza, no de que el conflicto desaparezca, sino de que existan formas de superarlos de manera ética, conviviendo con mucha más libertad y con mucha más armonía. Deseamos que gobierno y oposición logren armonizar para enrumbar el país por el sendero de la prosperidad económica, social, política y cultural.

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